Arte, política y medios de comunicación
Posicionamientos en la cultura

Por Alejo Petrosini - Artes
En el Museo Nacional de Bellas Artes se encuentra disponible al público, hasta el 20 de mayo, la exposición “Claridad: la vanguardia en lucha 1920-1940”, acerca de una de las revistas fundamentales en la cultura de la primera mitad del siglo XX en Argentina.
La exposición
La muestra se conforma, como afirma el curador Sergio Baur, “tomando como base la obra de existente en el MNBA, lo que permitirá una relectura de la colección, ordenada según la presente propuesta y complementada con otras obras provenientes de colecciones públicas y privadas”. Ofrece un amplio recorrido acerca de la trayectoria de Claridad, que, en palabras de su fundador Antonio Zamora, “aspira a ser una revista en cuyas páginas se reflejan las inquietudes del pensamiento izquierdista en todas su manifestaciones. Deseamos estar más cerca de las luchas sociales que de las manifestaciones puramente literarias”. O sea, una publicación que otorgó un espacio de difusión de las ideas, la literatura y el arte orientados hacia la clase obrera. Esto queda confirmado en un retrato de Zamora –incluido en la exposición-, donde se encuentra acompañado por un cuadro que representa el mapa de América Latina, publicaciones y libros apilados sobre un escritorio, además de una estatuilla de El Pensador, copia de la obra del escultor francés Auguste Rodin y transformada en un ícono de la revista. La exposición, que funciona como una contrapartida de la muestra del Periódico Martín Fierro -realizada hace dos años en el museo por el mismo curador - se divide en diversos núcleos temáticos vinculados con la revista, con títulos de una serie de libros: Los Charcos Rojos, Las Puertas de Babel, Los Destinos Humildes, El Arte y las Masas, La Rosa Blindada y Versos de la Calle. Es una muestra que excede lo artístico plástico, ya que el margen se amplia hacia otras manifestaciones de la cultura, como la literatura, el cine y la fotografía periodística. Se puede notar el permanente contacto que tuvo Claridad con los hechos acaecidos tanto a nivel internacional -la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y La Guerra Civil Española- debido a su vínculo con la revista francesa Clarte (fundada en 1919 por Henri Barbuse, y basada postulados revolucionarios y pacifistas) como local -la Semana Trágica-. Cada sector muestra una suerte de montaje de diferentes registros materiales desde obras de arte (pinturas, grabados de diversa índole, esculturas y proyección de filmes mudos y sonoros, de ficción y documental) y documentos (libros editados en su mayoría por la editorial Claridad, números de la revista homónima, Los Pensadores, Caras y Caretas y Actualidad, y gigantografías periodísticas), demostrando que las diversas temáticas no solamente están centradas en Claridad, sino que se ven desbordadas hacia otros partícipes del mapa cultural argentino y global. Es una oportunidad para observar como el arte se infiltra en los distintos diseños de tapas de la revistas y libros; para encontrarse con ejemplares como la primera traducción de El Capital de Karl Marx -a cargo de Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista-, películas de los hermanos Lumière, Serguéi Einsenstein, Luis Buñuel y documentales de la Primera Guerra Mundial, pinturas como Sin Pan y Sin Trabajo de Ernesto de la Cárcova, Escena de Guerra de Goya, las series de Grozs, Steinlen, Sueños y Mentiras de Franco de Picasso y los fotomontajes de la revista AIZ (Arbeiter-lllustrierte Zeitung, o Periódico Ilustrado Obrero).
Cuando el arte toman posición
Parafraseando el título del libro del historiador del arte y filósofo George Didi-Huberman, a principios de siglo XX la cultura porteña estaba dividida básicamente en dos bandos. En el texto introductorio de la exposición, con fragmentos del libro La Literatura social en Argentina -del escritor Álvaro Yunque-, señala lo siguiente: “En suma: Boedo era la calle, Florida, La Torre de Marfil. Buenos Aires, cerebro de la Argentina, entonces más que hoy, afortunadamente para esta, vio representados por dos grupos turbulentos, excesivos hasta la injusticias, las dos ramas estéticas que desde el Renacimiento, o sea desde que nació el mundo occidental, la teoría del arte por la belleza, del arte forma, se han disputado la posesión del arte. En Florida: los grecolatinos, los estetas, los que cultivaban un arte para minorías, hermético y vanguardista. En Boedo: los antimitológicos, los socializantes, los que iban hacia el pueblo con sus narraciones y sus poemas, cargadas con sangre, sudor y lágrimas”. Por un lado, estaba el grupo de Florida, en el cual formaban parte integrantes de la incipiente vanguardia artística y literaria, que colaboraban en el Periódico Martín Fierro: Jorge Luis Borges, Pettoruti, Xul Solar, Norah Borges, etc. Se caracterizaba por la producción y difusión de propuestas novedosas y experimentales, inspiradas por los movimientos que estaban en boga en Europa en aquellos años. Por el otro, se encontraba el grupo de Boedo, en el cual participaban, con el respaldo de la revista Claridad, escritores como Barletta, Elías Castelnuovo y los llamados Artistas del Pueblo: José Arato, Adolfo Belloq, Guillermo Facio Hebequer, Agustín Riganelli y Abraham Regino Vigo. Sus planteos estaban centrados en una mirada hacia la realidad de la creciente clase obrera, e influidos por las ideas de Marx, así como también del anarquismo. Como muy bien lo indica el nombre de la revista y editorial, los artistas buscaban una claridad en las composiciones, de carácter figurativo, con temáticas sociales y políticas (tales como el trabajo, la huelga, y la intervención de la fuerzas represivas en las manifestaciones), frente a los planteos de la vanguardia plástica, en parte complejos y de difícil lectura por parte del espectador. En la exposición es posible encontrarse con las frases lapidarias del crítico de arte José Julio –a propósito de la reseña de la exposición homenaje a Marinetti, líder del futurismo italiano y entusiasta seguidor del fascismo- con respecto a las obras de Pettoruti (“…es puramente decorativa”), de Xul Solar (“pintoresco”) y de Norah Borges (“…es solamente pintista”). Es decir, uno de los motivos del desprecio de Boedo hacia la vanguardia plástica es su aparente falta de compromiso con la realidad social y exclusiva preocupación por los problemas formales del arte. Como afirma Leónidas Barletta en una cita -que figura en la exposición- del libro Los Destinos Humildes: “Como nosotros procedíamos de las clases humildes, no empezamos a escribir para los ricos, no luchábamos para crear una nueva literatura, sino una nueva sociedad. Tampoco sentíamos la asfixia de un clima artístico, la asfixia obedecía al clima político y económico. Sosteníamos dos cuestiones fundamentales: que el arte tenía una función social, y que si el arte no se preocupaba por el pueblo, el pueblo no tenía porque ocuparse del arte”. O sea, es una capítulo mas del debate de la autonomía del arte (el arte por el arte) y el arte al servicio de fines sociales, latente a los largo de la historia de Occidente y agudizado en la Modernidad, con el utópico objetivo de los movimientos vanguardistas de unir el arte con la vida. En un fragmento citado en la exposición, Elías Castelnuovo afirma que el “error del arte y de los artistas es creer que el arte solo tiene que ver con el arte, como si estuviese desvinculado de la vida y de la sociedad, o como si fuese una actividad errabunda y peregrina que no tuviera nada en común con la demás actividades de la especie humana. Solamente estudiando cuanto rodea al arte, el panorama total donde se desarrolla, la sociedad que lo produce, la economía que lo alimenta, el clima que lo entona y la herramienta que lo ejecuta, solamente así podremos algún día aproximarnos a la compresión y solución al problema”. Además, las ideas de los Artistas del Pueblo no solo se ponían en práctica en los planteos propiamente plásticos, sino que también se manifestaban en la adopción del grabado y la litografía, como medios que les permitían, a través de su infinita reproductibilidad de copias, difundir su obra a un público masivo –gracias a su bajo costo- rompiendo los muros de las instituciones artísticas hegemónicas y generando un ámbito alternativo a éstas, con la realización del Salón de los Recusados y el de los Independientes (en 1914 y 1918).
Finalmente, es posible mencionar un tercer participante: el espacio oficial de la Academia y el Salón Nacional, encargada de apagar los incendios provocados por la vanguardia, con artistas ya consagrados como los de la generación del ’80 y el grupo Nexus, entre otros.
Algunas obras, algunos matices
Sin embargo, algunas obras que se encuentran en la exposición muestran ciertos rasgos que toman distancia de los postulados ideológicos de Claridad y movimientos afines, y de lo que va a ser la posterior propuesta del denominado Realismo Socialista de cuño stalinista, basado en composiciones idealizadas y armónicas, de carácter académico.
Para empezar, en la serie de xilografías (ubicadas en la sección de Los Charcos Rojos) que Adolfo Bellocq realizó para ilustrar la novela de Manuel Galvez Historia de Arrabal -consideraba una de las novelas fundantes del realismo social en Argentina-, se puede observar ciertas esquematizaciones y distorsiones formales para destacar la rudeza y la condición marginal de los personajes representados (rufianes, operarios de frigoríficos, prostitutas, veterano de la Guerra de la Triple Alianza, bailarines y músicos de tango, etc). Por otra parte, en la serie de litografías Tu Historia Compañero, realizada por Guillermo Facio Hebequer (que se encuentra en la sección El Arte y las Masas), se destacan las deformaciones de los protagonistas, con el fin de enfatizar el sufrimiento padecido por la desnutrición y las condiciones de explotación del sistema capitalista. En este caso, cada imagen va acompañada con un fragmento de texto que va narrando el relato, incorporando nuevos sentidos a la serie. Es posible detectar ciertas influencias de artistas y movimientos procedentes de Europa; en el primer caso, del expresionismo alemán y en el segundo, de Goya. No por casualidad, éstos tuvieron una gran interés por el grabado y la litografía, debido a sus posibilidades expresivas. Por otro lado, en la escultura La Madre del Pueblo de Agustín Riganelli, exhibe formas macizas y rotundas que nos recuerdan las pinturas de los muralistas mexicanos. Además, en las pinturas de Calle Piedras y San Juan y Casa de la Boca - que retratan los cambios que fueron manifestándose con el desarrollo del puerto y la urbanización en la Ciudad de Buenos Aires, y la llegada de las oleadas migratorias- de Alfredo Lazzari, se puede notar ciertas síntesis y geometría de las casas representadas. Por último, en la pintura Medianoche en el Mundo, Antonio Berni apela al recurso de la cita a la historia del arte (en este caso, Duelo ante Cristo muerto, de Giotto, procedente de la Capilla Scrovegni en Padua, Italia) para poner en escena una dramática y desoladora reunión de personas ante los caídos de la Guerra Civil Española.
Las grietas que se interponen entre los claros y los oscuros ideológicos
Es necesario considerar que una de las contradicciones de las vanguardias artísticas del siglo XX fue la creciente importancia que el concepto de “lo nuevo” fue adoptando como principio valorativo de las obras y movimientos artísticos, dentro del contexto de una acelerada renovación de las manifestaciones culturales, producto de la ideología positivista (la idea del progreso) y resumida en la famosa frase acuñada por Marx en el Manifiesto Comunista: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Sin embargo, es interesante notar que algunas obras de artistas incluidos en la exposición dejan escapar ciertos matices que contradicen las tomas de posición ideológicas de Claridad –y de Martín Fierro, también-, frecuentemente extremas y sin lugar a las concesiones. Así como en la obras de Facio Hebequer deja margen a la experimentación formal (aunque sea controlada y sin un protagonismo propio), también en las de Pettoruti –por ejemplo Dinámica del Viento, no incluida en la exposición- dejar entrever, más allá de su fragmentación abstracta, una referencia a la realidad (aunque solo sea indicada por el título y no haya contenido político-social). Si bien es cierto que nada en el mundo es neutral y las ideologías son inherentes al propio ser humano, es fundamental visibilizar estas zonas grises, no solamente en las obras de arte sino también en cualquier manifestación cultural, para forjar una mirada crítica de la realidad, que pueda resultar inquietante e irritante para aquellos que detentan los fundamentalismos.
Bibliografía recomendada
DIDI HUBERMAN, Georges, Cuando las imágenes toman posición, Madrid, Antonio Machado, 2008
MUÑOZ, Miguel Ángel, Catálogo de la exposición de Los Artistas del Pueblo, realizada en Espacio Imago-OSDE en el 2008. En línea: http://www.fundacionosde.com.ar/backend/upload/files/img_$133.pdf
SARLO, Beatriz, Una Modernidad Periférica: Buenos Aires 1920 y 1930, Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1988
Datos de la exposición
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Dirección: Av. del Libertador 1473
Horarios: Martes a viernes, 12:30 a 20:30
Sábados y domingos, 9:30 a 20:30
Lunes cerrado
Entrada: gratuita
Fecha de cierre: hasta el 20 de mayo





















