Arte y Antropología

Una breve reflexión acerca del (llamado) arte prehispánico


Por Alejo Petrosini- Artes

En Fundación Proa se encuentra disponible al público, hasta el 21 de febrero, la exposición “Dioses, ritos y oficios del México prehispánico”, un conjunto de objetos provenientes de las culturas precolombinas del Golfo de Veracruz.

La exposición

La exposición -curada por David Morales Gómez- se divide en cuatro salas, de acuerdo a diferentes temas: los dioses, los ritos y los oficios. Además, se otorga un espacio importante al ritual de la pelota, las ofrendas y los instrumentos musicales. En la última sala se exhiben fotos documentales de los lugares donde se encontraban los descubrimientos arqueológicos. La exposición cuenta con un catálogo (hay una versión resumida on-line:http://www.proa.org/esp/exhibition- dioses-ritos-y-oficios-del-mexico-prehis panico-textos.php) que se compone de reproducciones de las piezas exhibidas y textos de diferentes especialistas en el tema.

Paradojas en el mundo del arte

“Así pues, cada vez que abrimos un libro –poco importa que sea el Génesis o Los ciento veinte días de Sodoma-, quizás deberíamos reservarnos unos minutos para pensar en las condiciones que han hecho posible el simple milagro de que ese texto este ahí, delante de nosotros, que haya llegado hasta nosotros. Hay tantos obstáculos. Se han quemado tantos libros y tantas bibliotecas. Y así mismo, cada vez que posamos nuestra mirada sobre una imagen, deberíamos pensar en las condiciones que han impedido su destrucción, su desaparición. Es tan fácil, ha sido siempre tan habitual el destruir imágenes”. Estas palabras del historiador del arte y filósofo Georges Didi-Huberman, nos sirven para introducirnos en una paradoja surgida en la visita a la exposición “Dioses, ritos y oficios del México prehispánico”. A medida que observaba las imágenes de los dioses – algunos dispuestos sobre pedestales- leía los textos explicativos y escuchaba los comentarios de la guía de exposición, me preguntaba, quizás ingenuamente, ¿por qué no se hace énfasis en la apreciación de las formas, por ejemplo la marcada frontalidad, las formas sintéticas y planimétricas? ¿Por qué son anónimas y no tienen firma? Es que, al fin al cabo, estando en un espacio destinado a la difusión y recepción de manifestaciones artísticas, es de esperar encontrarse con estas observaciones. En seguida me dí cuenta  de que la exposición es de carácter antropológico y arqueológico, enfocado en la iconografía (o sea, en los contenidos y motivos representados en la imagen) y la función que desempeñaban en los contextos socioculturales de donde provenían. Es decir,   no tendría inconvenientes en ubicarse en un museo arqueológico o etnográfico. La pregunta sería la siguiente: ¿Por qué una exposición arqueológica se exhibe en un espacio artístico? Los objetos exhibidos ¿Son obras de arte o artefactos culturales? Una primera respuesta sería que, a partir del ready-made de Duchamp (Para profundizar sobre el tema, ver el artículo que escribí sobre la exposición Sistemas, acciones y procesos:
http://www.lavozjoven.com.ar/?q=contenido/%E2%80%9Csistemas-acciones-y-p...), Warhol y  la llamada posmodernidad, cualquier cosa o situación puede incluirse en el contexto artístico, inclusive una exposición arqueológica. Una segunda respuesta (y objeción, tal vez) sería que a lo largo del siglo XX existieron movimientos y artistas que enfatizaron el carácter social y político del arte: los muralistas mexicanos, los Artistas del Pueblo, Berni,  Portinari, Tucumán Arde, son algunos ejemplos que podrían refutar las observaciones previamente formuladas.

El destino de los objetos (llamados) artísticos

Es necesario afirmar sin eufemismos que el destino de estos objetos es el resultado de una serie de procesos históricos. Para empezar, estas piezas -como sugiere la exposición- cumplían (nótese el tiempo pasado del verbo) ciertas funciones: rituales (imágenes de diferentes divinidades, ofrendas destinadas a éstas; los elementos que componían el ritual de la pelota, actividad  muy importante en las diferentes culturas mesoamericanas) y utilitarias (objetos de uso cotidiano: cuencos, vasijas,  adornos, collares) además de los instrumentos musicales. Estos objetos –a algunos de los cuales se les atribuían poderes y provocaban comportamientos diferentes con respecto a las actuales “obras de arte”- formaban parte de sus respectivas sociedades hasta que sucedió la Conquista de América. Además de someter a la población llamada india o indígena, se destruyeron muchos de ellos, porque se los consideraban ídolos que confrontaban con la divinidad cristiana. Se instauró lo que el historiador Serge Gruzinski denominó la Guerra de las imágenes, es decir el fenómeno de la ídoloclastia y el uso de imágenes cristianas para la evangelización de la población sojuzgada. Entonces, teniendo presente las palabras de Didi-Huberman, se podría decir que los objetos exhibidos en esta exposición sobrevivieron a las peripecias surgidas en aquel acontecimiento. Mientras tanto, en el siglo XVI  en el continente europeo - precisamente en Italia- se estaba generando un metadiscurso en torno al culto a la figura del artista, en parte debido a la incursión del arquitecto y pintor Giorgio Vasari -padre de la Historia del Arte y autor de Vidas, libro dedicado a las biografías de artistas-. Transcurrido algunos siglos, se produjeron hechos decisivos para lo que posteriormente se llamó la autonomía del arte. Para empezar, el surgimiento de la disciplina Estética, con los aportes de los filósofos Baumgarten y Kant. Por otra parte, el nacimiento en París de instituciones dedicadas exclusivamente al arte: los Salones y los museos de arte, hijos de la Ilustración y la Revolución Francesa. Con la expansión de las potencias imperialistas europeas durante el siglo XIX, se incorporaron a los museos prolíficas colecciones de piezas obtenidas en los territorios anexados, en África y en Oceanía. Es decir, se crearon las condiciones para la formación de un arte desligado de intereses utilitarios y sociales, en pos de la contemplación y la belleza. Pero al mismo tiempo se manifestó lo que André Malraux denominó arte por transformación: incluir en el contexto artístico objetos realizados con otras intensiones y funciones.  En el Museo del Louvre, sarcófagos del antiguo Egipto, máscaras africanas e imágenes medievales conviven junto con las obras de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael. Si bien es importante destacar el rescate y la conservación, por parte de arqueólogos, del patrimonio cultural - depositario de una memoria histórica-, también es necesario afirmar las transformaciones de las condiciones bajos los cuales se presentan estos objetos en la actualidad. Posiblemente estas culturas tenían  concepciones estéticas y de la belleza, pero eran diferentes a las otorgadas en Occidente moderno. Las mismas estaban ligadas a otros aspectos de la realidad sociocultural (por ejemplo el ritual y la política) y muestran diferentes características formales. No hay que olvidar que a partir del Renacimiento se volvió a dar importancia a la mímesis y al naturalismo, características heredadas de la Antigüedad grecorromana y vigentes hasta la irrupción de las vanguardias artísticas en el siglo XX. Curiosa paradoja: la exhibición en París de los botines recolectados en las colonias permitió a artistas, como Picasso o Torres García, inspirarse para generar una revolución en el arte. Esperemos que esta exhibición pueda marcar nuevos rumbos en el arte actual.

Bibliografía recomendada

•    CLIFFORD, James, Dilemas de la Cultura, Barcelona,  Gedisa, 2001
•    DIDI- HUBERMAN, Georges, “Cuando las imágenes tocan lo real”, disponible en http://www.macba.es/uploads/20080408/ Georges_Didi _Huberman_Cuando_las_imagenes_tocan_lo_real.pdf
•    ESCOBAR, Ticio, El mito del arte y el mito del pueblo, Asunción, Peroni Ediciones, 1981
•    GRUZINSKI, Serge,  La Guerra de las Imágenes, de Cristóbal Colón a “Blade Runner” (1492-2019), FCE, 1994
•    Sitio web de la exposición “Planeta Mestizo”,  curada por Gruzinski en el Musee de Quay Branly: http://modules.quaibranly.fr/metis/metis_es.html

Datos de la exposición:

•    Lugar de exhibición: Fundación Proa
•    Dirección: Pedro de Mendoza 1929
•    Horario: Martes a Domingo, de 11 a 19 hs. Lunes cerrado
•    Fecha de cierre: hasta el 21 de febrero
•    Entrada: Estudiantes 8$, jubilados 6$.
                    Martes gratuito para estudiantes