Crítica a la obra de Ezequiel Rosenfeldt

Ezequiel Rosenfeldt

Por Virginia Córdoba - Artes

Con trazos vigorosos, pinceladas libres y llenas de personalidad,  este artista nos adentra en una obra llena de color y energía, donde la materialidad del óleo y el grafito se diluye en la quintaesencia de sus trabajos.

Ezequiel pinta figuras y escenas de la vida cotidiana, de una realidad que lo rodea, con una paleta de pigmentos vibrantes que desbordan los límites del lienzo y nos llegan con una fuerza interior imponente.  Figuras femeninas y retratos masculinos que en una primera etapa oscilan entre reminiscencias fuertemente cubistas y un expresionismo matérico, decantan en sus últimos trabajos, en los cuales ambas influencias ensamblan equilibradamente en un singular lenguaje como podemos observar en toda la serie de “Días de Radio” o “En el Balcón”.

Figuras silenciosas se repliegan en sus mundos y nos abren una ventana a través de los ojos de Ezequiel que nos dejan observarlas, acercarnos y disfrutarlas. A través del tratamiento de las diferentes tonalidades cromáticas en cada obra, uno puede intuir la psicología  del retratado o bien la visión subjetiva del artista.  Algo que no quiero dejar de señalar es la importancia de las presencias casi escultóricas de los protagonistas de estas obras que, a pesar de ello, no pierden esa levedad y suavidad con que se entregan al espectador.

Tal vez una de la obras que bien resuma a este artista sea Días de Radio II; color, energía, corporeidad e instantaneidad atravesado y materializado por la sutil mirada de Rosenfeldt.