Imágenes literarias
Ausencias presencias por subir

Por Facundo Vernä Elorza - Literatura
Foto: Agustín Pereira
Abarajo mi destino. Soy un naipe. Muchos naipes. Una baraja entera de naipes. Si nada es constante, no puede ser lo que era. Existencia sujeta a modificaciones. Alma inmutable.
Si la nada no es nada, algo todo será. Habría que llamarla de otro modo. Asimismo, estaríamos dándole existencia y algo nuevo volvería a ser. Con nuevas capacidades y características, sujetas o no a la lógica sentido común, tal vez. Extraordinaria criatura. En asientos vacíos, viajan ausencias presencias por subir. Existencias ausentes - presencias en un tiempo paralelo a este tiempo otro tiempo - en el cual no solo viajan las ausencias sino las presencias en sincrónica relación. Las presencias observan a través de los anteojos de sol leer, la elasticidad de los cuerpos materiales e inmateriales y los caminos elegidos en el viaje. Este viaje.
Uno es el mío, pudiendo ser otro. Sin embargo, es el asiento 45 pudiendo ser el 43, donde viaja un joven comiendo un sándwich o el 37, donde viaja un señora que lee una revista cholula y sus cabellos son rubios, sonríe. Arbitraria decisión, si la hay no fue mía esta vez o nunca o siempre. Al fondo. A la izquierda. Piernas apretadas. Árboles arriba, donde deberían estar los cielos, están los árboles y no los cielos. Inversión de órdenes naturales. Se hace presencia la ausencia en cada terminal. Todo es secuencial a los fines del destino. Sin ir más lejos, cerca. Un punto partida, no deja de ser un punto de llegada. Existencia porque imaginamos. Imaginación real al ver dormir a la joven. Uñas pintadas de rojo. El bebé llora de aburrimiento. Especie de meceo hipnótico y brusco según el estado del colectivo y las rutas.
Transformación de los sentidos. Asientos sentados. Medita el movimiento del brazo, al sostener teorías sin desarrollar, más verdades que su propia justificación negación. Afirmación por corroborar, la duda de su existencia. Aclarando que es verdad en un cartel publicitario, se pone en duda si realmente lo dicho es cierto. "Dialéctica natural". Sabiendo que existe, la ausencia presencia, es la creación divina del ser pensante. Tres tiempos. Circunscripta la mirada en todo lo que rodea, antecede y procede. Hotel de campo de ciudad. Silencio al despertar dormir. Se mira a sí misma en el espejo dorado y masca chicle. Nunca se sacó los anteojos del sol leer. La mosca en los vidrios, anota sus memorias. El colectivo al fin y al cabo, siempre estuvo lleno de ausencias presencias por subir. Abarajo mi destino. Soy un naipe. Muchos naipes. Una baraja entera de naipes.





















