Nueva entrega de la serie Mujeres Argentinas en el Arte

Lola Frexas

Por Natividad Marón – Artes

Considerada la mejor acuarelista argentina, Frexas se detaca por haber dejado como legado un registro visual de la ciudad de Buenos Aires, con obras de un fuerte carácter documental e histórico.

Lola Frexas (Buenos Aires 1924-2011) es considerada la mejor acuarelista argentina y esto es indiscutible. La técnica de la acuarela implica un conocimiento serio y un compromiso especial, ya que no es sencillo su manejo. El trabajo con las transparencias y el manejo del color son complejos, así como lograr el detalle y los juegos de luces y sombras realistas. En ésto yace la maestría de la artista quien, con gracia y ductilidad, supo crear un corpus de obra completo y coherente técnica y temáticamente.

Sus conocimientos los adquirió en la Escuela de Bellas Artes Pridiliano Pueyrredón y los complementó estudiando con Spilimbergo y Daneri. Hacia 1954 viajó a Toledo, España, donde se convirtió en “pintora urbana”: su especial sensibilidad la llevó a contemplar la arquitectura, los monumentos, las calles, los paisajes urbanos y convertirlos en obra, adquiriendo ésta un fuerte caracter documental.

A su regreso a Buenos Aires, continuó trabajando en series de obras con motivos urbanos: casas particulares en barrios como Belgrano, Flores, su amado Villa Luro. Llama la atención que posara sus ojos en lo cotidiano, en las casas de familia que dan identidad a los barrios, en los detalles arquitectónicos típicos de las fachadas porteñas. También realizó obras cuya temática fueron edificios públicos e históricos relevantes, por ejemplo el Museo de Tigre, el Café Tortoni, la Basílica de Luján, entre otros.

Este interés por la arquitectura barrial y la edilicia pública dio a un corpus con consistencia patrimonial. En una ciudad como Buenos Aires, que está en constante cambio y movimiento, este tipo de registro es de una gran riqueza ya que es la mejor forma de conservar memoria e imagen mientras deviene el tiempo.

“Soy lo que hago cuando pinto, sino pinto no vivo...el arte para mí es una cuestión existencial”.  Frexas definió así su condición de artista, su forma de vida, su existencia. Su gran sensibilidad se ve plasmada a lo largo de toda su obra y se continúa, también, en los retratos y en los motivos naturales, como los jarrones florales. Todo queda impregnado de una singular delicadeza que no deja de ser contundente y fuertemente expresiva.

La luminosidad y el carácter esbozado pero detallista de sus escenas cotidianas, paisajes urbanos y retratos son ejemplo de las posibilidades que da la acuarela como técnica y de la maestría con la que Frexas la adoptó como medio expresivo. Su obra constituye un conjunto que apunta a la conservación de la identidad, a la historia y vida de la ciudad como fuente de inspiración artística.

Más obra de la artista en: http://www.lolafrexas.com/