Segunda parte de la investigación en Poesía
LOS CAMINOS PERDIDOS DE LA POESÍA II

Por Javier Galarza y Natalia Litvinova
Siguiendo con la investigación que iniciamos en Un Manifiesto por la Literatura, aportamos la primera entrega que consta de 1. La conexión Bizancio y 2. ¡Poesía las tormentas te serán útiles! Cerraremos el trabajo en una próxima entrega con 3. Poesía griega / Acmeísmo / Paralelos y 4. La conexión precolombina.
Recomendamos leer la primera parte aquí
1. LA CONEXIÓN BIZANCIO
Llamamos «conexión Bizancio» a ese punto de pérdida, reformulación y extensión de la herencia griega, a la dispersión de ese legado y tal vez también a esa pulsión que nos incita a buscar caminos de retorno.
Hallamos en nuestros estudios algunas semejanzas entre el acmeísmo y la poesía griega de la generación del 30.
Esto nos llevó a una cita de Osip Mandelstam: «El ruso es una lengua helenística. Las fuerzas vitales de la cultura helena, tras ceder Occidente a las influencias latinas, y permanecer durante un tiempo en el estéril Bizancio, precipitaron en el corazón del idioma ruso» (1).
La ensayista Irina Bushman observa la influencia de la poesía antigua en la obra de la mayoría de los poetas rusos. Pero sobre todo en Mandelstam: en su profundidad trágica, la helenización interna del espíritu ruso. Percibe también, en su obra más avanzada, la influencia de los románticos alemanes. Por eso acudimos al poema de Mandelstam «Al idioma alemán».
Hay rasgos comunes entre Mandelstam y la poesía del simbolista alemán Stefan George: la lentitud, la majestuosidad, la solemnidad del tono, el amor por la antigüedad, ambos poetas llegan a acercar la estructura fonética de la lengua materna con la lengua griega o las lenguas latinas.
Esto abre otros paralelismos. Ya Heidegger reclamaba para el alemán la herencia del idioma griego cuando postuló al griego y el alemán como las lenguas más aptas para la filosofía. Y por si esto fuera poco, analiza extensamente el poema de Stefan George que contiene el célebre verso: «Ninguna cosa sea donde falte la palabra» (2).
De distintas maneras, la herencia helénica fue formulada y reformulada, reclamada para una cultura o para otra. Allí está la poesía de Hölderlin (3), los románticos ingleses, la poética de Kavafis o el mismo Gerard De Nerval intentando retrotraer sus «Quimeras», a través de los poetas latinos, al exacto punto previo al reinado del cristianismo.
Recordamos esta cita clave del filósofo Martin Heidegger en relación a los filósofos presocráticos:
«Una vez, en los comienzos del pensar occidental, la esencia del lenguaje destelló a la luz del ser. Una vez, cuando Heráclito pensó el Logos como palabra directriz para, en esta palabra, pensar el ser. Pero el rayo se apagó repentinamente. Nadie tomó la luz que él lanzó, ni la cercanía de aquello que él iluminó. Sólo veremos este rayo si nos emplazamos en la tempestad del ser. Pero hoy en día, todo habla en favor de que el único esfuerzo del hombre es hacer a un lado esta tempestad. Se hace todo lo posible para disparar contra las nubes con el fin de tener calma ante la tempestad. Pero esta calma no es ninguna calma. Es sólo una anestesia; una anestesia contra el miedo al pensar».
Podemos dejarlo en el mito, en apenas un pensamiento o una provocación. O intentar el camino más complejo: recuperar las potencias del Verbo, buscar una palabra capaz de nombrar.
(1) Agregamos otra cita de Mandelstam:
“Mientras en el mundo exista la muerte, el helenismo seguirá siendo la fuerza creadora, porque el cristianismo heleniza la muerte. El helenismo, fecundado por la muerte, es el cristianismo. La semilla de la muerte, habiendo caído al suelo de Hélade, floreció milagrosamente: nuestra cultura brotó de esta semilla, nosotros llevamos el sistema cronológico desde aquel momento, así como era aceptado por la tierra de Hélade. Todo lo romano carece de fertilidad, porque el suelo de Roma es de piedra, porque Roma es una Hélade privada de paraíso”.
(2) El gran poeta argentino Ricardo Molinari dedicará estos versos al simbolista alemán, en su poema «Una rosa para Stefan George.
«Duerme, lujo triste, en tu desierto solo. / ¡Esta palabra inútil!» También cita en su obra al lírico griego Píndaro: «Sueño de una sombra es el hombre».
(3) La era de los «poetas en tiempos de indigencia», que se inició con Hölderlin y tuvo diferentes escalas en Trakl, Rilke o Mandelstam, se cerró con Paul Celan, para demostrar que el lenguaje no había sido inocente ni en Auschwitz, ni en las guerras, ni en los procesos militares. De tal modo, la épica o la elocuencia pierden toda inocencia. Celan se suicida en 1970, Miguel Ángel Bustos es secuestrado por un comando militar en 1976, Juan L. Ortiz muere en 1978. Desde entonces perdura la noche sobre la poesía y es desafío de los poetas tomar esa antorcha.
2. ¡POESÍA, LAS TORMENTAS TE SON ÚTILES!
Acercamos este poema de Osip Mandelstam, hasta ahora inédito en idioma español. El poema evidencia la compleja técnica de Mandelstam y su impensado tributo al idioma alemán. Mandelstam rinde homenaje a un soldado y poeta antecesor del movimiento romántico. Por proceso de condensación, en el poema aparecen elementos de mitología nórdica, las leyendas rusas, las tragedias griegas y hechos históricos. El proceso creativo es fiel a la frase con la que Mandelstam definiera el acmeísmo: la nostalgia de una cultura universal
AL IDIOMA ALEMAN
a B.C. Kuzin (1)
Freund! Versäume nicht zu leben:
Denn die Jahre fliehn,
Und es wird der Saft der Reben
Uns nicht lange glühn! (2)
(Ew. Chr. Kleist) (3)
Me perjudico, me contradigo,
como polilla que vuela hacia la llama de medianoche,
quiero salirme de nuestro idioma
por todo lo que le debo eternamente.
Entre nosotros hay elogios sin adulación
y amistad sincera, sin hipocresía.
Aprendamos la seriedad y el honor
de la familia extranjera, del oeste.
¡Poesía, las tormentas te son útiles! (4)
Recuerdo a un oficial alemán,
de su empuñadura se aferraban las rosas,
y en sus labios se posaba Ceres … (5)
Incluso en Fráncfort los padres bostezaban,
aún no había noticias de Goethe,
componían himnos, los caballos desfilaban
y, como letras, saltaban en el mismo lugar.
Díganme, amigos, en qué Walhalla (6)
juntos partíamos las nueces,
de qué libertad disponíamos,
qué hitos me impusieron ustedes.
Y directamente del almanaque,
de su novedad de primera clase,
hacia el ataúd, por los escalones, sin miedo bajaban,
como al sótano por un vaso de Mosela.
El idioma ajeno será mi envoltura,
mucho antes de atreverme a nacer,
fui letra, fui una línea de parra,
fui libro con el que ustedes sueñan.
Cuando dormía siendo nadie,
la amistad me despertó como un disparo, (7)
dios Nachtigall, (8) concédeme el destino de Pílades (9)
o arráncame la lengua, no la necesito.
Dios Nachtigall, todavía me reclutan
para construir chozas nuevas, para los combates de siete años.
El sonido se redujo, las palabras sisean, se rebelan,
pero tú vives, y contigo estoy tranquilo.
1932
© Natalia Litvinova
(1) B.C. Kuzin. Biólogo y amigo de Mandelstam, conocido por el poeta en 1930 durante su viaje a Armenia.
(2) ¡No malgastes, amigo, la vida/ que los años se pasan/ y el jugo de la vid/ no nos va a templar nunca más!
(3) Ewald Christian von Kleist (1715, Pomerania —1759, Fráncfort) fue un poeta y oficial prusiano. Nació en el seno de la familia Von Kleist, de gran tradición en la caballería. Mandelstam refiere al curioso destino de Christian Kleist, tío de Heinrich, que herido durante la guerra de los Siete Años fue rescatado por los soldados rusos.
Mandelstam toma a Von Kleist como precursor del romanticismo alemán.
(4) Mandelstam refiere al Sturm und Drang (tormenta e ímpetu), movimiento que dará a luz al romanticismo.
(5) Ceres. La diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad. En la mitología griega Neptuno se enamoró de ella, y para escapar de éste Ceres se transformó en yegua, pero el dios se dio cuenta y se transformó a su vez en caballo.
(6)Walhalla. En la mitología nórdica, Walhalla es la fortaleza a la cual los guerreros van tras morir en combate.
(7) Probable alusión de Mandelstam a su amigo el poeta acemísta Nikolay Gumiliov que murió fusilado.
(8) Nachtigall. Iliá Múromets, el Hércules de las tradiciones heroicas rusas, a la edad de treinta años venció a Nachtigall, famoso bandolero que interceptaba el camino de un bosque. Este bandolero sabía silbar como un pájaro.
Nachtigall en alemán es ruiseñor, elemento tomado por Kleist, cuya poesía además de alusiones clásicas menciona la tierra, las flores, los ríos, los pájaros y el ruiseñor.
El poema de Mandelstam también puede dialogar con el poema de Heinrich Heine que tiene un verso que dice "en el comienzo fue un ruiseñor"...
(9) Pílades. Primo y amigo de Orestes, se casó con Electra. Orestes, acompañado por Pílades, debe escapar a las Erinias. Capturados, Orestes y Pílades ofrecen sacrificarse el uno por el otro, pero logran escapar.





















